FIESTA

28 DE DICIEMBRE 2025

Celebramos hoy el tema de la Sagrada Familia que nos proporciona importantes reflexiones una vez que todo ser humano nace en una familia, o sea, en un grupo de personas donde el niño vivencia sus primeras relaciones sociales y afectivas y recibe los cuidados necesarios para su supervivencia física y emocional. Además, se trata aquí de una familia especial por el hecho de ella dar origen y acoger al Niño Jesús, Hijo de Dios.

La primera lectura es de Eclesiástico 3,3-7 y 14-17. Este libro fue escrito en el siglo 2 a.C. y el autor recomienda al pueblo de Israel que, ante la influencia de la cultura helénica, procure mantener su identidad cultural y religiosa, preservando así valores tradicionales de la cultura judaica; en el caso de este texto, el foco principal es el respeto a la familia y a la sabiduría de las personas ancianas.

La palabra que se destaca es “honrar” que significa “dar gran importancia a una persona”; en el caso, “honrar a padre y madre” equivale a gloriar a los padres, reconociendo su importancia como instrumentos de Dios, fuente de vida. En virtud de este reconocimiento debemos tratarlos con gratitud, amparándolos en la vejez, momento en que pierden su autonomía y capacidad productiva, necesitando asistencia y cuidados.

Tenemos aquí algunos puntos importantes de reflexión: debemos a nuestros padres el don de nuestras vidas. ¿Será que los tratamos con la debida atención y gratitud? ¿O los dejamos de lado, en segundo plano y sin la atención que merecen? El capital de madurez y de sabiduría de vida que los más ancianos poseen ¿es considerado por nosotros una riqueza o un estorbo para nuestra modernidad? A los hijos que respetan a sus padres, el autor del Eclesiástico promete vida larga, alegría y las bendiciones de Dios.

En la segunda lectura, Col. 3, 12-21, San Pablo escribe a los colosenses reafirmando uno de los principales preceptos del Evangelio que es la vida centrada en el amor y la caridad. Las virtudes decurrentes de esa postura son la humildad, bondad, mansedumbre y paciencia que también forman parte de otros códigos de ética, pero que en el Cristianismo asumen un carácter especial, pues revelan la íntima relación del hombre con Dios, la respuesta humana al apelo divino.

Lugar especial ocupa el perdón de las ofensas del próximo, a ejemplo de lo que Cristo siempre hizo. Estas virtudes son exigencias y manifestaciones de la caridad, que es el más fundamental de los mandamientos cristianos. Además de exponer el ideal del comportamiento cristiano, San Pablo especifica las relaciones familiares: las mujeres deben obedecer a sus maridos pero corresponde a estos amarlas y tratarlas con gentileza.

Hijos deben obediencia a sus padres que no deben maltratarlos al punto de que ellos caigan en desánimo. Cabe aquí señalar que San Pablo expresa la sociedad patriarcal a la cual pertenecía, proponiendo sumisión y obediencia por parte de las mujeres y de los hijos; pero, por otro lado, él exige que los hombres amen a sus mujeres y sean clementes con sus hijos. El importante es que San Pablo lanza responsabilidades para todos los integrantes de la familia: maridos, esposas, padres e hijos. Corresponde a todos nosotros analizar cómo nos comportamos en relación a nuestros familiares y si nos respetamos mutuamente.

El Evangelio de Mateo, 2,13-15.19-23, nos relata el episodio en que un ángel aparece en sueños a José, avisándole que Herodes saldrá en busca del Niño Jesús para matarlo y que él debería huir a Egipto con su familia; tras la muerte de Herodes, ellos vuelven para la tierra de Israel pero nuevamente un ángel avisa a José que también Arquelao, hijo de Herodes, mataría al niño. Una nueva huida ocurre, ahora para la ciudad de Nazaret, región de Judea.

Este relato ya apunta para el carácter divino de la figura de Jesús, colocándolo como un nuevo Moisés, que conducirá un nuevo éxodo y libertará a su pueblo de la esclavitud. El recién nacido debe ser cuidado y protegido, de ahí la necesidad de las huidas que la familia de Jesús tendría que hacer. De forma muy clara, el texto de Mateo nos muestra que Dios está siempre presente y conduce la historia de su pueblo. Dios guía a la Sagrada Familia a través de los mensajes del ángel a José, dando señales de que el niño viene de Dios y que su misión es divina.

Como la familia corría peligro ante la amenaza de tener a su hijo muerto, José acata la palabra del ángel y huye con sus seres queridos. Revela valor y determinación pues la huida, en ese contexto, no significa cobardía y, sí, salvación. Aun corriendo riesgos y enfrentando dificultades, José asume la responsabilidad de cuidar y velar por su familia, garantizando la vida del Niño Jesús. Al acatar la orientación dada por el ángel en sueños, José se muestra atento a los designios de Dios, revelando humildad y disponibilidad en escuchar y seguir la voluntad de Dios. Así se manifiesta el cariño y el amor de Dios a través de su protección y de su presencia junto a la Sagrada Familia. Podemos cuestionarnos: ¿estamos atentos a los mensajes que Dios nos manda? ¿Logramos escuchar y seguir su voluntad? ¿O nos quedamos presos solamente a nuestros pensamientos y centrados en nosotros mismos? Seguir a Dios implica tomar decisiones difíciles y asumir responsabilidades. ¿Estamos dispuestos a eso?

Debemos atendernos, también, a las características de la Sagrada Familia. Toda la atención y cuidado que José dispensó a su familia, revelan preocupación y compromiso con el otro, lo que hizo que se preservase la vida de todos, sobre todo la del Niño Jesús. Si pensamos en nuestras familias, ¿será que actuamos de esa forma? ¿Construimos un hogar seguro y saludable donde todos se respetan y se apoyan mutuamente? ¿Nuestras familias constituyen espacio de acogida y escucha? ¿Construimos hogares que posibilitan el desarrollo de todos sus miembros? En fin, ¿vivimos en armonía y alegría en nuestras familias?

Si fuéramos a resumir el mensaje del domingo de hoy, podríamos destacar que al colocarnos a la escucha de Dios, al ejemplo de José, sabremos qué camino seguir y, así, vencer las dificultades que se presenten, fortaleciendo y preservando nuestras vidas!

Leia Mais

2º Domingo de Cuaresma

Somos testigos de Cristo. Mis hermanos y mis hermanas, estamos en el segundo domingo

1º DOMINGO DE CUARESMA

Desde el pasado Miércoles, el Miércoles de Ceniza, entramos en el tiempo litúrgico de

COMENZAR DE NUEVO

¿Ustedes se acuerdan de una canción popular antigua cuyas primeras palabras eran exactamente estas:

3º DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

25 DE ENERO 2026 DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS Celebramos hoy el domingo

2º DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

18 DE ENERO DE 2026 Caminamos en la estrada de Jesús Estamos vivenciando el

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *